Desarrollado por Joakim Sandberg durante 10 años
de arduo trabajo, nace ésta joya del mundo de los videojuegos.
Hace unos días lo terminé y apenas ayer decidí
escribir al respecto.
Me tomé un momento para organizarme y
posteriormente empecé a desahogar mi cabeza antes de que explotara. Necesitaba
hacer un pequeño análisis de la experiencia, así que con ayuda de mis dedos
inquietos, aquí les traigo el resultado.
Iconoclast tiene ese estilo retro 2D que nos
encoje nuestro corazoncito cuando recordamos los tiempos dorados de la
Nintendo, es gratificante decir que el pixelart no pasa de moda. Sin embargo,
éste juego ha marcado un punto y aparte en historia, diseño de nivel, puzles y
personajes.
La historia te envuelve desde el principio y
eres incapaz de evitar enamorarte de cada uno de sus personajes, sus
personalidades y sentimientos individuales. Sin importar que sea un villano, es
inevitable sentir apego por ellos, sobre todo cuando el juego no escatima en
mostrar ese lado humano y lleno de dolor que vive en ellos.
Su diseño colorido e increíblemente bien
organizado es refrescante y cada puzle representa un reto atractivo. Así que no
leas más a partir éste párrafo si estás pensando en probarlo ya que comenzaré a
relatar un punto en el juego que naturalmente es spoiler. Si no lo han jugado,
es hora de hacerlo y presten atención a la historia tanto como puedan.
Ahora bien, si ya has jugado Iconoclast es
probable que continúes aquí (aunque igual sé que los rebeldes también pueden
estar siguiendo el hilo) y, como ahora sabrás, tocaré aquel punto de la
historia que me hizo pensar seriamente en encogerme a llorar en un rincón mientras
me balanceaba como una total lunática:
Como ya sabes (o no), en el juego eres Alondra (Robin
en su versión original) y en cierta parte de la historia conoces a Delfín
(Royal), quien es elegido por “Él” y, por tanto, dotado de poderes especiales.
En realidad, al principio, me pareció un poco pesado con el numerito de “Yo soy
el elegido”, pero con el transcurso del juego admito que me encariñé mucho con
Delfín puesto que mostraba ser leal y justo (a su manera), y absolutamente
tierno.
Lo triste viene cuando estás finalizando el
juego y debes subir en un cohete para viajar a la base de la Sociedad Única que
se encuentra en la Luna Pequeña (que orbita el planeta) junto con Delfín. Su
misión es encontrarse con “Él” y evitar que destruya tu hogar.
Pero todos tus esfuerzos son en vano. Resulta
que la Sociedad Única ha estado adorando a una especie de oruga gigante alienígena
hecha de marfil llamada ‘El Sipunculo”, que, como es natural, no entiende lo
que Delfín le dice, quien a pesar de defender con todas sus fuerzas a la
humanidad, pierde la paciencia puesto que el sipunculo no responde, así que
termina atacándole. Éste contraataca debilitando a Delfín y se va a destruir el
planeta.
Como consecuencia del pequeño intercambio de
poderes, la base está por destruirse y tu misión ahora es escapar de allí antes
de que el contador llegue a cero. Por su parte, Delfín está en el piso, se
siente inútil por no poder hacer nada y te pide dejarle allí. Yo no pude
hacerlo, así que guié al personaje para que lo cargara y salir de allí cuanto
antes (de igual forma el juego no te permite dejarle, ya que sin él no podrás
salir).
La base tiene una peculiaridad, unas puertas en
el interior que se abren solo cuando Delfín pasa por un censor que está a ambos
lados de cada puerta (ya ves el porqué).
Sin embargo, cuando llegas a la última puerta te
das cuenta que el censor está fuera de lugar, sostenido a penas por un cable,
siendo esto lo único que evita que sea arrastrado por la presión generada
debido al agujero que el sipunculo abrió en la base cuando atacó a Delfín.
En éste punto, sabes que solo hay una manera de
que puedas salvarte; debes dejar a Delfín junto al censor. Y es aquí donde se genera
mi malestar. No puedo salvar a Delfín, no importa lo que haga el juego me
obliga a dejarlo para poder continuar y el hecho de que no tengas más
alternativa es muy cruel.
Cuando terminé el juego, comencé a pensar en
todo detenidamente. He llegado a creer que me salté cosas, es decir, el juego
es largo, jugué casi 17 horas y aun así estoy segura que tiene más contenido,
puede que me haya saltado un par de cosas importantes ya que los escenarios son
extensos. Por lo que es posible que vuelva a jugarlo y a tomarme mucho más
tiempo con todo.
He pensado que tal vez debía suceder así. Puede
que el creador quería que nos sintiéramos más unidos a la protagonista. No la
hemos creado nosotros como otros juegos nos permiten hacer, Alondra es un
personaje con un pasado complejo, una historia definida y muchas de las
situaciones que enfrenta pudieron ser inspiradas con el propósito de hacernos
sentir lo mismo que ella en cada uno de esos momentos y que, en consecuencia,
nos afecte como tal.
También puede significar que tus decisiones importan
un comino, que tan solo eres un pequeño espectador a todo lo que está pasando,
lo que demuestra que el juego decide que eres un personaje malvado capaz de
dejar a su amigo atrás con tal de salvarse (sin siquiera esforzarse en hacer
algo por Delfín) o en crear tanto en ti (por lo menos en mi caso) como en
Alondra una profunda depresión con todo lo que ello implica.
O que simplemente habrá segundo juego (tal vez
con otros 10 años de espera o menos) y cabría la posibilidad de que Delfín haya
sobrevivido después de todo…
Si, esa es una posibilidad válida.
Sea cual fuere el motivo, como el hecho de que
así es el juego y punto, así que deja de darle más vueltas(?.
No me malinterpreten, con o sin Delfín
abandonado para morir, el juego me encantó. Ha sido una experiencia inolvidable
que espero repetir nuevamente. Tal vez con otro juego del propio Joakim o
incluso de alguien más. Con tanta gente talentosa en éste mundo, la creatividad
de cada uno puede llegar a sorprendernos más cada día.
Así mismo me despido aquí y ahora, deseando que
cada día de tu vida sea más interesante que el anterior.